Una enfermera decidió dejar su trabajo en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), aun cuando contaba con una plaza de base, luego de vivir una experiencia que, según relató, la hizo sentirse impotente ante las dificultades para brindar atención médica por la falta de recursos.
A través de un testimonio, la trabajadora compartió lo ocurrido durante una guardia, cuando una niña de apenas cuatro años llegó al área de urgencias con un grave deterioro neurológico. La situación requería atención inmediata, pero las condiciones dentro del hospital complicaron la respuesta del personal médico.
De acuerdo con su relato, en ese momento no había suficientes medicamentos para sedar a la menor ni los insumos necesarios para realizar una intubación. A esto se sumó la falta de disponibilidad inmediata de una tomografía, un estudio importante para conocer con mayor precisión el estado de salud de la pequeña.
Ante la emergencia, médicos y enfermeras hicieron todo lo que estaba a su alcance para intentar estabilizar a la paciente. Mientras tanto, la enfermera comenzó a buscar por sus propios medios otro hospital donde pudieran realizarle el estudio, una situación que evidenció las dificultades que enfrenta el personal cuando no cuenta con las herramientas necesarias para atender a quienes llegan en busca de ayuda.
La trabajadora explicó que uno de los sentimientos más difíciles de afrontar fue saber qué procedimientos debían realizarse y cómo actuar ante la emergencia, pero encontrarse limitada por la falta de materiales y medicamentos. Para ella, no se trataba de desconocer su trabajo, sino de no tener los recursos indispensables para ejercerlo como corresponde.
Esa experiencia, junto con la impotencia de enfrentarse a situaciones en las que la atención de los pacientes puede verse comprometida, influyó en su decisión de renunciar. Una determinación que tomó pese a contar con una plaza de base, pues aseguró que las condiciones laborales y la falta de recursos llegaron a un punto difícil de sobrellevar.
En su mensaje, también expresó su respaldo a los trabajadores de la salud que han alzado la voz para denunciar las carencias dentro de las instituciones médicas. Consideró que sus exigencias no deben entenderse únicamente como demandas laborales, sino como parte de la necesidad de contar con hospitales mejor equipados y condiciones adecuadas para atender a la población.
Su testimonio vuelve a poner sobre la mesa las dificultades que puede enfrentar el personal médico y de enfermería durante una emergencia, especialmente cuando la falta de insumos limita su capacidad de respuesta. También refleja la preocupación de quienes, pese a tener los conocimientos y la disposición para ayudar, aseguran que no siempre cuentan con los medios necesarios para brindar la atención que los pacientes requieren.





