En plena Semana Santa, vecinos del pueblo de San Mateo Cuautepec, en el Estado de México, denunciaron este 7 de abril a través de redes sociales el macabro hallazgo de lo que parece ser un altar satánico.
Y es que personas que subieron a la Sierra de Guadalupe, en el municipio de Tultitlán, a disfrutar de un rato de la naturaleza, aprovechando el día de asueto para sus familias, se llevaron un gran susto al encontrar la estatua de una cabra con un pentagrama invertido, la cual aseguraron estar cubierta de sangre.
En las fotografías que difundieron se aprecia que la figura está sentada sobre una base, pues el animal parece tener un cuerpo de humano y alas.
Además, señalaron que en el lugar había supuestos restos de animales muertos, como huesos, prendas de vestir, fotografías familiares y objetos usados en rituales de brujería.
Sin embargo, no detallaron a qué altura se encontraron dicho altar y a quién o quiénes podrían pertenecer los objetos.
Al respecto, cibernautas señalaron que este tipo de expresiones son comunes en zonas serranas o bosques de grandes extensiones por ser lugares apartados donde se puede conseguir diversas especies de plantas que se utilizan en los rituales.Incluso, hubo quienes pidieron respetarlas.
Aunque otros usuarios calificaron como absurdo e indignante que se tengan que sacrificar animales para sus rituales.
“En ése cerro van a hacer ejercicio y brujería”, “Todo bien, libertad de culto está en la Constitución, nada más no anden matando seres vivos por sus creencias”, “El satanismo no requiere sacrificios animales, quien hace eso es un ignorante”, se lee entre las reacciones.
De acuerdo con el Templo Satánico de Detroit, Michigan (Estados Unidos), la figura de macho cabrío alado representa al “señor Baphomet”, una antigua deidad supuestamente adorada por la Orden de los Caballeros templarios y que en la actualidad es un símbolo oficial de la Iglesia de Satán.
Incluso, en el templo de Detroit hay una estatua Baphomet de 2.7 metros de altura que ya se volvió una atracción turística. Pero, además de las dimensiones, a diferencia de la de la Sierra de Guadalupe, está flanqueado por dos niños sonrientes.
“Nuestra estatua servirá como faro llamando a la compasión y a la empatía entre las criaturas vivientes”, dijo Lucien Greaves, cofundador del templo, en entrevista para la BCC en 2018.
Con Información de Infobae






