Por redacción/ Última Nota
Para movilizar ganado, los campesinos deben cumplir ciertas normas, la principal, que sus ejemplares cuenten con los aretes del Sistema Nacional de Identificación Individual Ganadero, se podría pensar que son los labriegos los que incumplen, pero en ocasiones, las instituciones son las que les quedan a deber
“Yo siento que, aquí, somos varias instancias, no es totalmente el ganadero, aquí, hacemos el llamado al sistema SINIIGA nacional, para que los aretes que el productor adquiere estén en tiempo y forma y no se tarde demasiado; sí, ellos llegan a la ventanilla, si tienen toda su documentación en regla, ellos en ese momento están pagando, sin embargo, los aretes son los que tardan en llegar”, dijo.
Esta expresión de Ángel Castillo Jiménez, presidente de la Asociación Ganadera Local, obedece al reclamo de campesinos que, por atrasos en la entrega de aretes, en ocasiones pierden el dinero de estos trámites, o se ven obligados a movilizar animales sin cumplir con los requisitos.
Luis Antonio Miss, un campesino de Ramonal, ejido del municipio de Felipe Carrillo Puerto, se quejó que, tras siete meses de haber cubierto el importe por seis aretes, finalmente los identificadores llegaron, pero, por necesidad, él ya había vendido los animales. Para el ganadero la solución salomónica era sencilla, si pagó determinada cantidad de aretes, estos se le podían colocar a otros ejemplares, todo con la finalidad de no perder su inversión.
El pago lo hice en abril, entonces, ayer vinieron a poner los aretes, entonces, el cuate, como yo vendí los becerros, como necesito el dinero, pues, nomás uno, un becerro me queda, poneselo y los demás, lo pones a las becerras, no me dice, no se va a poder.
Sin embargo, la respuesta fue tajante, ni aretes, ni reposición de dinero.
“Entonces, le digo, los aretes que ya tengo pagado, ¿lo llevan? Si, Y mi dinero, ¿dónde va a quedar? Eso no sabemos, entonces, ¿qué va a pasar entonces?, le digo, voy a perder mi dinero y, voy a volver a solicitar otro y voy a volver a pagar otro, no, está mal, le digo”, citó”, agregó.
Anotó, al menos en su caso, ya pareciera una práctica recurrente, pues en ocasión anterior, pagó nueve aretes, que simplemente no llegaron, de hecho, le informaron que fue víctima de un fraude perpetrado desde la ventanilla SINIIGA.







