En redes sociales ha circulado la idea de que hacer transferencias mayores a 15 mil pesos entre tus propias cuentas podría generar multas o impuestos. Sin embargo, la vigilancia del Servicio de Administración Tributaria (SAT) no funciona exactamente así, aunque sí existe un detalle que muchos pasan por alto y que podría causarte problemas.
El punto clave está en el concepto o descripción de la transferencia. Cuando envías dinero de una cuenta a otra y usas frases vagas como “dinero”, “mío” o simplemente no escribes nada, la autoridad fiscal podría interpretar ese movimiento como un ingreso adicional no declarado.
Para evitar confusiones, especialistas recomiendan usar una leyenda clara que indique que el dinero ya te pertenece. Una de las más utilizadas es: “Traspaso entre cuentas propias”. Este simple paso ayuda a dejar constancia de que no se trata de un ingreso nuevo, sino de un movimiento interno.
Además, se sugiere guardar los estados de cuenta de ambas instituciones bancarias. En caso de una revisión, estos documentos sirven para demostrar el origen del dinero y evitar aclaraciones innecesarias.
Aunque no existe una multa automática por transferirte dinero a ti mismo, la forma en que registras la operación puede marcar la diferencia. Un pequeño detalle al escribir el concepto puede ahorrarte dolores de cabeza con el fisco.





