La dirigencia nacional de Morena reveló ayer martes un documento que vincula al joven Edson Saúl Andrade Lemus, uno de los impulsores más visibles de la reciente marcha de la “Generación Z”, con un contrato por más de 2 millones de pesos con el Partido Acción Nacional (PAN).
Luisa María Alcalde Luján, presidenta de Morena, publicó en redes sociales un contrato de seis páginas que habría sido firmado en febrero de 2025 entre el Comité Regional del PAN en la Ciudad de México y Andrade, en su calidad de persona física. El acuerdo detalla que su labor consiste en “estrategia digital y gestión de redes” para el PAN-CDMX, y que recibirá 12 pagos mensuales por 175,577.50 pesos, hasta enero de 2026.
Para Morena, esta revelación resulta clave: acusan que el movimiento de la Generación Z, que se ha presentado como “apartidista”, en realidad podría estar financiado políticamente. Alcalde Luján señaló que es “una coincidencia” que el contrato se materializara justo después de que líderes panistas, como Jorge Romero Herrera, aseguraran que “a la oposición solo le faltaba la viol3ncia”, en referencia al tono agresivo de algunas protestas.
Por su parte, Andrade ha defendido que su participación en la marcha fue genuina y “orgánica”. En entrevistas previas, negó tener vínculo partidista y aseguró que no ha militado en ningún partido, pese a las evidencias documentales que emergen ahora.
El contrato exhibido también incluye cláusulas que obligan al prestador de servicios a mantener precios fijos durante la vigencia y estipulan que las facturas deben emitirse a nombre de Acción Nacional. También señala que los impuestos derivados del pago correrán por cuenta de Andrade.
La exposición ha desatado una nueva línea de confrontación política. Para Morena, la contratación representa un intento de “operación política” para dar apariencia de movilización social genuina, mientras que el PAN aún no se ha pronunciado con una explicación pública detallada que desmienta las acusaciones.
Este giro informativo pone nuevamente en el centro del debate el carácter de la marcha de la Generación Z: ¿Es un movimiento espontáneo de jóvenes o una estrategia organizada por actores políticos opositores?
La respuesta podría tener implicaciones relevantes de cara al escenario político nacional.






