La prestigiosa revista National Geographic publicó un reportaje que documenta el devastador impacto ambiental del Tren Maya sobre los cenotes y el acuífero de la península de Yucatán, uno de los sistemas de agua dulce más importantes del mundo.
El artículo, titulado “¿Dejará atrás su pasado el Tren Maya, el tren del futuro de México?”, destaca que más de 15,000 pilares de acero fueron hincados en el frágil suelo kárstico, perforando al menos 120 cenotes sagrados y contaminando el acuífero que abastece a millones de personas. Testimonios de expertos, como el biólogo Roberto Rojo, revelan que un solo cenote recibió hasta 40 pilares de 1.2 metros de diámetro y 24 metros de altura, rellenados con cemento que se filtra al agua cristalina.
La investigación advierte que el daño se extiende más allá de los cenotes: la contaminación amenaza al Arrecife Mesoamericano, a las playas de Cancún y a los manglares que protegen la costa. Además, el reportaje denuncia la destrucción de más de 25,000 piezas arqueológicas mayas, la tala de millones de árboles y la ausencia de pasos de fauna, pese a las promesas del expresidente Andrés Manuel López Obrador de respetar el entorno natural.
El proyecto, inaugurado en diciembre de 2024 con una inversión de 30 mil millones de dólares, fue declarado de “seguridad nacional” en 2021, lo que permitió al ejército evadir evaluaciones ambientales, medida que la Suprema Corte declaró ilegal en 2023, sin que el gobierno federal ajustara sus procedimientos.
El reportaje cobra relevancia luego del descarrilamiento de un vagón en la estación de Izamal el pasado 19 de agosto, el segundo incidente en menos de un año, aumentando las dudas sobre la seguridad del megaproyecto.
La publicación refleja la polarización en México: mientras algunos defienden al Tren Maya como generador de empleo y desarrollo, críticos lo califican de “ecocidio”, alertando sobre los daños irreversibles a un ecosistema milenario.
“Más de 15,000 pilares han sido clavados en el delgado suelo de Yucatán, un asalto que podría desencadenar una reacción en cadena”, advierte el biólogo Rojo, según National Geographic.
El tiempo definirá si el Tren Maya será recordado como un símbolo de progreso o como un proyecto que dañó uno de los sistemas naturales más valiosos del planeta.






