Durante años fue el rostro de la seguridad en Tabasco. Se presentaba como garante del orden y la legalidad. Pero hoy, Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad Pública en el gobierno de Adán Augusto López Hernández, es prófugo de la justicia y señalado por encabezar una organización cr1min4l que operó desde las entrañas del poder estatal: La Barredora.
El caso ha desatado una ola de escándalo político y mediático, al punto de ser comparado con el del exsecretario de Seguridad federal, Genaro García Luna, hoy condenado por narcotráfico en Estados Unidos. Pero esta vez, el señalamiento no apunta al sexenio de Felipe Calderón, sino al círculo más cercano de uno de los principales líderes políticos de la autodenominada Cuarta Transformación.
El 14 de febrero de 2025, el comandante de la 30 Zona Militar, Miguel Ángel López, confirmó la existencia de una orden de aprehensión contra Bermúdez Requena, alias “El Comandante H”, por presuntamente liderar La Barredora, grupo criminal con actividades de huachicoleo, 3xtorc1on, n4rc0tráfico y tráfico de migrantes en el sur del país.
Aunque para muchos el nombre de este grupo era desconocido, su operación en Tabasco era un secreto a voces. Según denuncias de autoridades y organizaciones civiles, La Barredora nació como escisión del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y logró consolidarse gracias al respaldo institucional desde cuerpos policiacos del estado.
El gobernador actual, Javier May, reconoció públicamente que los vínculos entre Bermúdez y el crimen organizado eran ampliamente conocidos, aunque ignorados por las administraciones anteriores.
Bermúdez ocupó el cargo de secretario de Seguridad desde diciembre de 2019, tras una carrera que incluyó puestos como director de la Policía de Investigación, subsecretario de Protección Civil y Readaptación Social. Renunció discretamente en enero de 2024, en medio de una ola de violencia que ese año elevó los h0mic1di0s dolosos en Tabasco en un 252%, según datos de Animal Político.
Tras su renuncia, salió del país: primero a Panamá, luego a España, y actualmente se presume que se encuentra en Brasil. No se ha logrado su localización y el gobierno federal ha emitido fichas rojas para su búsqueda internacional.
Los Guacamaya Leaks, filtración masiva de correos de la Sedena en 2022, ya advertían sobre los nexos de Bermúdez con el CJNG, identificándolo como parte de la estructura que facilitaba el ingreso del cártel a Tabasco para el robo de hidrocarburos y distribución de dr0g4s. En su momento, las autoridades negaron cualquier conexión.
La Fiscalía General de la República (FGR) también cuenta con reportes desde 2015 que vinculan a La Barredora con operaciones de lavado de dinero y defraudación fiscal, asesoradas presuntamente por Carlos Tomás N., alias “El licenciado Tomasín”, excolaborador cercano de Bermúdez en la Secretaría de Seguridad Pública
.Aunque no existe una investigación directa contra el exgobernador y exsecretario de Gobernación Adán Augusto López, el caso g0lp34n directamente a su administración, dado que Bermúdez fue uno de sus funcionarios más cercanos durante su gestión en Tabasco.
La comparación con García Luna no es casual: ambos fueron hombres fuertes de la seguridad, con gran poder y control operativo, hoy señalados por proteger y colaborar con el cr1m3n organizado. La diferencia, por ahora, es que uno ya fue juzgado… y el otro, sigue libre.
Este caso representa un golpe duro para el discurso de combate a la corrupción y la impunidad en la 4T, y pone bajo escrutinio la estructura de poder que permitió a un funcionario de alto rango (con señalamientos abiertos) operar durante años sin consecuencia alguna.
La justicia, una vez más, parece llegar tarde… pero la presión pública crece.
¿Hasta dónde llegará esta investigación? ¿Quién más sabía y guardó silencio?






