La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, defendió este martes la construcción de la casa de descanso para elementos del Ejército Mexicano en Bacalar, asegurando que el proyecto cuenta con todos los permisos y que ya hay diálogo con la población que ha expresado su rechazo a la obra.
Sin embargo, en su declaración pública, la mandataria afirmó que la obra cuenta con Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), cuando en realidad la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) exentó al proyecto de presentar dicho estudio, de acuerdo con información oficial emitida el pasado 1 de abril.
“Está todo en regla, está todo en regla… sí”, respondió Sheinbaum visiblemente incómoda, al ser cuestionada por una reportera sobre si existía una MIA. “Ya hay diálogo con ellos, se está llegando a un acuerdo… son instalaciones para personal del Ejército Mexicano”, agregó.
A pesar de que se reconoce que hubo un proceso de diálogo con habitantes en marzo, la ciudadanía no otorgó su consentimiento, y en consecuencia se presentaron tres juicios de amparo, que han derivado en dos suspensiones definitivas y una provisional. Estos recursos legales han frenado la obra desde mediados de junio, aunque ya se había construido una alberca y se había iniciado la cimentación del edificio principal.
Los amparos fueron promovidos por habitantes de Bacalar, incluyendo menores de edad, así como por organizaciones ambientalistas y defensoras del Estado de Derecho, quienes insisten en que la construcción es ilegal y carece de consulta adecuada.
Aunque la presidenta reiteró que “ya están los impactos ambientales y todo lo que se requiere… está todo en regla”, el tema sigue siendo motivo de controversia legal, social y ecológica en la región.






