Ciudad de México.– Tomás Yarrington, exgobernador de Tamaulipas (1999-2004) y figura prominente del PRI, fue deportado ayer miércoles por Estados Unidos y entregado a las autoridades mexicanas en el cruce fronterizo entre San Isidro, California, y Tijuana, Baja California.
Condenado en 2023 por lav4do de dinero, Yarrington cumplía una sentencia de nueve años en EE.UU., de la cual solo había purgado siete. Su repatriación anticipada ha despertado dudas sobre los términos del acuerdo bilateral, aunque se sabe que desde un inicio ambos países pactaron su eventual traslado a México.
La Fiscalía General de la República lo detuvo por su presunta responsabilidad en delitos contra la salud y operaciones con recursos de procedencia il1cita. Fue ingresado de inmediato al penal federal del Altiplano, en el Estado de México.
El exmandatario, de 68 años, fue detenido en 2017 en Italia y extraditado a Estados Unidos. Aunque inicialmente negó vínculos con el crim3n organiz4do, terminó por aceptar cargos relacionados con lavado de dinero, incluyendo el uso de recursos il3gales para adquirir propiedades en Texas.
Esta deportación se enmarca en un contexto de creciente presión por parte del gobierno de Donald Trump hacia México para frenar al narc0tráfico, en especial el tráfic0 de fent4nilo. México, por su parte, ha extraditado a varios crimin4les buscados por Washington en los últimos meses.
Con este regreso, Yarrington enfrenta ahora un nuevo proceso judicial en México, donde fue investigado desde 2012 por su presunta colusión con el crim3n org4nizado durante su mandato como gobernador.






