Ciudad de México.- El ex candidato presidencial Ricardo Anaya lanzó una propuesta contundente al partido Morena en el Senado para enfrentar la nueva imposición de aranceles del 25% por parte de Estados Unidos. En lugar de seguir con discursos y manifestaciones, Anaya urgió a tomar acciones estratégicas para contrarrestar los efectos de los aranceles y proteger los intereses de México.
En una intervención dirigida a la bancada de Morena, Anaya presentó una “receta” en tres pasos para enfrentar con inteligencia la medida tomada por el gobierno de Donald Trump:
Golpear donde duele: En lugar de aplicar aranceles generales, Anaya sugirió que México debería dirigir sus aranceles hacia los estados clave que juegan un papel crucial en las elecciones de reelección republicanas, como Texas y Nuevo México, que son vitales para la política interna de los Estados Unidos.
Diálogo real: Llamó a convocar una reunión interparlamentaria con legisladores de ambos países, buscando establecer un canal de comunicación directo y efectivo entre los congresos de México y EE. UU. para buscar soluciones negociadas en lugar de responder con medidas unilaterales.
Dejar los abrazos: Anaya criticó la política del “abrazos, no balazos” del gobierno mexicano, que a su juicio no ha dado resultados en la lucha contra el crimen. “Un mes de combate al crimen no borra seis años de abrazos a los delincuentes”, sentenció, sugiriendo un giro hacia acciones más firmes en el combate a la delincuencia.
El ex panista también cuestionó la respuesta de Morena ante la situación, señalando que un mitin en el Zócalo no sería suficiente para que Trump cambie de postura. Según Anaya, lo único que podría hacer retroceder al presidente estadounidense es el miedo a perder la mayoría en el Congreso.
Aunque Morena aprobó un pronunciamiento formal en contra de los aranceles de Trump, el interrogante ahora es si este pronunciamiento será más que palabras y se convertirá en acciones concretas que realmente beneficien a los ciudadanos y a la economía del país.
El llamado de Anaya pone de relieve las diferencias en las estrategias políticas para enfrentar las medidas de la administración estadounidense y plantea la duda sobre si el gobierno mexicano estará dispuesto a actuar con estrategia en lugar de quedar atrapado en discursos vacíos.






