CIUDAD DE MÉXICO.- El gobierno de México ha eliminado las restricciones al maíz transgénico, cumpliendo con el fallo inapelable del panel de solución de diferencias del T-MEC, que en diciembre de 2024 determinó que las medidas impuestas por el país violaban el acuerdo comercial con Estados Unidos.
El decreto fue publicado en la edición vespertina del Diario Oficial de la Federación (DOF) y emitido por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, dejando sin efectos las disposiciones que regulaban el uso de maíz genéticamente modificado y el herbicida glifosato, implementadas en febrero de 2023 durante la administración de Andrés Manuel López Obrador.
Según el documento, la decisión responde a la obligación de México de ajustarse a los compromisos adquiridos en el marco del T-MEC. No obstante, el gobierno mexicano manifestó su desacuerdo, argumentando que las restricciones tenían fines de salud pública y protección de los derechos de los pueblos indígenas.
Sheinbaum busca prohibir el maíz transgénico en la Constitución
Mientras el Ejecutivo cumple con la resolución del T-MEC, la presidenta Claudia Sheinbaum impulsa una reforma constitucional para prohibir el cultivo de maíz transgénico en el país. El pasado 23 de enero, envió una iniciativa a la Cámara de Diputados para reformar los artículos 4 y 27 de la Constitución, buscando declarar al maíz como elemento de identidad nacional y asegurar que su siembra se realice sin transgénicos.
El Congreso de la Unión, con mayoría de Morena y sus aliados, tiene altas probabilidades de aprobar la reforma, que además requeriría el respaldo de al menos 17 congresos estatales para su inclusión en la Constitución.
Si se aprueba, la Carta Magna establecería que:
El maíz debe cultivarse libre de transgénicos, priorizando su manejo agroecológico.
El Estado garantizará el desarrollo rural sin semillas transgénicas, promoviendo condiciones de bienestar para los campesinos.
¿Choque con el T-MEC?
Aunque la reforma constitucional aún debe ser aprobada, su eventual entrada en vigor podría generar nuevas disputas comerciales con Estados Unidos y Canadá, países que han defendido el uso del maíz transgénico en el marco del tratado.
Mientras tanto, con la eliminación de las restricciones, México reabre la puerta al maíz genéticamente modificado, una medida que ha generado críticas entre organizaciones campesinas y ambientalistas, que advierten sobre los riesgos para la biodiversidad y la soberanía alimentaria del país.






