Si pensaban que podían salir a la calle a exigir derechos, piénsenlo dos veces. El Congreso de Quintana Roo “se puso las pilas” (Kechtí) y decidió que bloquear avenidas ya no es una forma de protesta, sino un delito digno de prisión y multa. Así que si andaban pensando en manifestarse porque el servicio de agua es un chiste o porque alguien desapareció y nadie hace nada, mejor vayan buscando otra estrategia… o un buen abogado.
Resulta que las reformas al Código Penal ahora aplican parejo: desde taxistas revoltosos hasta ejidatarios, motociclistas y madres buscadoras. Porque claro, qué mejor forma de resolver un problema que hacerlo de esta manera.
El congreso, siempre eficiente en lo que le conviene, ha encontrado la solución perfecta: en lugar de atender las causas del descontento, prefiere repartir sentencias. Porque aquí la lógica es sencilla: si no puedes callarlos con diálogo, hazlo con el Código Penal.
Así que ya lo saben, si ven un grupo de manifestantes en la calle, aprovechen para despedirse, porque en cualquier momento podrían pasar de ciudadanos inconformes a “delincuentes” con todas las de la ley. ¡Bienvenidos a la nueva era de la protesta exprés… directo a prisión! Un aplauso para los diputados.






