El pasado domingo 5 de enero, la tranquilidad de la aldea Mukuku, en el condado de Makueni, Kenia, fue interrumpida por un misterioso suceso que dejó a los habitantes conmocionados. Un objeto metálico y circular, de 2.5 metros de diámetro y con un peso aproximado de 500 kilogramos, cayó del cielo, aplastando árboles y arbustos, pero sin causar heridos ni daños en viviendas.
El objeto, descrito como un anillo metálico que emitía un resplandor rojo durante su descenso, generó pánico entre los residentes, quienes inicialmente temieron que se tratara de una bomba. Joseph Mutua, testigo del evento, relató: “Estaba cuidando a mi vaca cuando escuché un fuerte golpe. No había humo ni señales de accidente, pero algo grande venía del cielo”.
La Agencia Espacial de Kenia (KSA) aseguró el área y confirmó que el objeto es un fragmento de basura espacial, específicamente un “anillo de separación” de un cohete utilizado en lanzamientos anteriores. Sin embargo, aún se investiga su origen exacto, con indicios que apuntan a un posible vínculo con un cohete Atlas Centaur lanzado desde Estados Unidos en 2004.
No todos los expertos están convencidos de esta explicación. Jonathan McDowell, astrofísico del Centro Harvard-Smithsonian, expresó dudas sobre el reingreso atmosférico del objeto, mientras que Darren McKnight, especialista en desechos espaciales, sugirió que componentes protegidos por materiales resistentes podrían haber sobrevivido intactos al impacto.
Este incidente pone en evidencia el creciente problema de la basura espacial, que representa un riesgo tanto para la órbita terrestre como para la seguridad en tierra. Según la Agencia Espacial Europea, más de 14,000 toneladas de desechos orbitan la Tierra, con eventos de impacto que ocurren cada vez con mayor frecuencia.
En Mukuku, el objeto caído ha generado indignación entre los residentes, quienes exigen compensaciones. Paul Musili, un habitante afectado, declaró: “Desde que este objeto cayó, no hemos podido dormir. Queremos que se nos compense por los daños y el miedo que hemos sufrido”.
La KSA continúa evaluando los daños materiales y las posibles afectaciones a la comunidad, mientras expertos internacionales señalan la urgente necesidad de medidas para mitigar los riesgos asociados con el creciente problema de los desechos espaciales.






