En el corazón de la Selva Maya, un grupo de jóvenes se está formando para convertirse en los nuevos protectores de una tradición ancestral: la extracción sostenible de resina del árbol de chicozapote, también conocido como Sikte’. Este esfuerzo es parte de un proyecto piloto liderado por el Programa Selva Maya GIZ, de la Agencia Alemana, en colaboración con Rainforest Chicza y el consorcio chiclero Chicza.
La capacitación, llevada a cabo en comunidades como Dzula, Xyatil, Xhazil Sur, Petcacab y Yoactún, busca integrar a 15 hombres y 5 mujeres como aprendices de chicleros. De acuerdo con Jorge Iván Uribe Juárez, asesor del programa, el objetivo es rescatar y promover el aprovechamiento sostenible de este recurso no maderable, impulsando tanto la conservación ambiental como el desarrollo económico local.
William Ake, miembro de una cooperativa de Felipe Carrillo Puerto, destacó que la formación está siendo impartida por expertos de las comunidades, quienes comparten su conocimiento sobre la extracción segura de la resina y el proceso de transformación en goma de mascar.
“Queremos que esta actividad, que tiene una fuerte identidad ancestral, se mantenga viva y contribuya al desarrollo sostenible de nuestras comunidades”, explicó Uribe Juárez.
Este programa piloto no solo busca fortalecer las capacidades técnicas de los jóvenes, sino también transmitir los valores de sostenibilidad y la importancia de preservar las riquezas naturales y culturales de la Selva Maya. Si los resultados son exitosos, se espera replicar este modelo en más comunidades de la región.
Fuente: Tsolkiin noticias






