Un reciente at4qu3 con misiles Storm Shadow, suministrados por el Reino Unido, impactó un centro de mando ruso en Marino, en la región de Kursk, dejando bajas entre oficiales norcoreanos desplegados en apoyo a las tropas rusas. Según informó un funcionario ucraniano al Financial Times, un general norcoreano resultó herido y otros oficiales enviados por Pyongyang fallecieron en el ataque.
Este evento es parte de una serie de ofensivas que Ucrania ha llevado a cabo en la región, donde Corea del Norte ha desplegado más de 11.000 soldados. Aunque estas tropas no han participado directamente en enfrentamientos, están siendo entrenadas en “unidades de asalto” bajo la supervisión rusa. Corea del Norte parece dispuesta a asumir grandes pérdidas humanas, calculando entre un 30% y 40% de bajas, con el objetivo de que el resto regrese con experiencia en combate moderno.
La estrategia del dictador Kim Jong-un prioriza esta experiencia por encima del simple intercambio de armas con Rusia. En paralelo, Pyongyang ha enviado 4rm4m3nto significativo a Moscú, incluyendo m1sil3s balísticos, sistemas de artillería y cohetes, a cambio de tecnología militar y apoyo financiero.
Este at4qu3 en Kursk ocurrió tras el uso de los misiles estadounidenses Atacms por parte de Ucrania en la región de Bryansk, marcando una escalada en el conflicto. John Kirby, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, ha calificado a las tropas norcoreanas en Rusia como “objetivos legítimos” para Ucrania.
La alianza militar entre Rusia y Corea del Norte parece reforzarse, mientras Ucrania intensifica sus acciones militares en territorio ruso. Este escenario continúa alimentando la tensión internacional, con un desenlace aún incierto.
Fuente informativa: Infobae






