En Yucatán, el suelo kárstico, característico de la península, representa un riesgo constante debido a la disolución de rocas subterráneas, un proceso que crea cavidades naturales como cuevas y cenotes. Sergio Grosjean Abimerhi, espeleobuzo y antropólogo, ha señalado que las lluvias y huracanes intensifican esta disolución y aumentan el riesgo de colapsos en estas estructuras subterráneas.
El caso Xocén: ¿una señal de alerta?
A principios de agosto, el colapso de una bóveda en el cenote de Xocén, en Valladolid, provocó que un enorme árbol de ceiba de casi cien años fuera “tragado” por la tierra. Un fenómeno similar ocurrió en octubre en Tizimín, cuando el pavimento de una calle céntrica se desplomó, revelando la existencia de un cenote oculto bajo la ciudad. Grosjean destaca que estos sucesos no son casos aislados y responden a un fenómeno geológico conocido como karst, que implica el continuo cambio y movimiento en la estructura de los cenotes a lo largo del tiempo.
El suelo de Yucatán y sus riesgos
El investigador señala que existen distintos tipos de cenotes, como los de cielo abierto, aquellos con bóveda o con colapsos parciales, y estas estructuras naturales han evolucionado durante siglos. “Lo sucedido en Xocén y Tizimín es resultado de un proceso natural de colapso. Estas estructuras están en constante transformación y fluctúan debido a factores como los cambios en el nivel del mar”, explicó Grosjean.
Medidas preventivas para evitar tragedias
Grosjean alerta que la construcción en el suelo yucateco debe llevarse a cabo con estudios de mecánica de suelo para evitar colocar estructuras sobre cenotes o cavidades subterráneas. Insiste en que, si se detecta una oquedad, el proyecto debe reubicarse, ya que acciones como rellenar o clavar pilotes pueden desencadenar consecuencias graves. Ejemplos como el Tren Maya, que se construyó en áreas de Quintana Roo sobre estos suelos frágiles, podrían ser una advertencia para futuras construcciones.
Impacto de la actividad humana en los cenotes
Con más de 20 años de experiencia explorando cenotes, Grosjean también advierte que la actividad humana puede acelerar el deterioro de estas formaciones. “El peso añadido de construcciones sobre una bóveda natural o las vibraciones de vehículos que pasan sobre ellas son factores de riesgo”, afirmó. En lugares como el convento de San Bernardino de Siena, donde un cenote subyace en una calle adyacente, las vibraciones y la construcción de estructuras improvisadas han puesto en peligro la estabilidad de la bóveda.
Un llamado a la conservación y el respeto a los cenotes
Para Grosjean, la única solución para minimizar riesgos es la responsabilidad en la construcción. Además de garantizar la seguridad de las estructuras, advierte que algunos cenotes albergan especies endémicas que deben ser preservadas. La conservación de estas formaciones naturales y el respeto por los fenómenos geológicos de la región no solo son esenciales para evitar desastres, sino también para proteger la biodiversidad única de Yucatán.






