La madrugada de este viernes, los huéspedes del hotel Salomé despertaron de un salto al escuchar los gritos desesperados de uno de sus inquilinos. El motivo de la alarma: un hombre que, en estado inconveniente o bajo el efecto de alguna sustancia, se encontraba atrapado en su propio mundo de alucinaciones y comenzó a gritar y lanzar incoherencias, asustando a todo el hotel.
La escena se tornó surrealista cuando, cerca de las 5 a.m., el lugar fue rodeado por un operativo policial tras recibir una llamada de emergencia. Los reportes iniciales indicaban que una persona estaba siendo violentamente agredida, pero al llegar los oficiales, descubrieron una realidad menos dramática y un tanto pintoresca: el “afectado” era un hombre, que entre visiones y gritos, imaginaba peligros inexistentes.
A petición del propietario del hotel, quien temía por la tranquilidad y seguridad de sus huéspedes, los agentes decidieron poner fin a la escena antes de que el alucinado causara algún daño mayor. Así que, tras “bajarlo de su nube”, el hombre fue trasladado a la cárcel municipal, donde seguramente despertará a una realidad menos espectacular, aunque con una historia que algunos no olvidarán.






