El Vaticano ha generado controversia tras la reciente homilía del Papa Francisco, en la que hace un fuerte llamado a los cristianos para rechazar la “religión del maquillaje”. Durante su prédica en la Casa de Santa Marta, el pontífice advirtió sobre la hipocresía en la práctica religiosa, instando a los fieles a vivir su fe de manera auténtica y a evitar centrarse en las apariencias.
En su mensaje, el Papa citó las palabras de Jesús, que compara a los hipócritas con “sepulcros blanqueados”, que, aunque lucen atractivos por fuera, están “llenos de huesos, de mu3rtos” en su interior. Esta metáfora resalta su preocupación por aquellos que priorizan la imagen sobre la esencia de su fe.
El Papa Francisco animó a los creyentes a rechazar esta superficialidad, enfatizando la importancia de buscar una relación genuina con Dios. “No nos cansemos de ir por este camino”, exhortó, pidiendo que los fieles actúen “silenciosamente, haciendo el bien, gratuitamente”, y recordando que la libertad interior recibida debe ser compartida.
Este mensaje se inscribe en un contexto más amplio, donde se cuestiona la autenticidad de la práctica religiosa en la sociedad contemporánea. Al subrayar que lo que realmente importa es la fe que actúa a través de la caridad, el Papa invita a una reflexión profunda sobre el propósito y la sinceridad en la vida cristiana.
Las declaraciones del Papa han generado diversas reacciones, reafirmando su papel como un líder que desafía las convenciones y promueve una fe viva, comprometida con la verdad y la acción. A medida que los fieles consideran estas palabras, el debate sobre la autenticidad en la religión continúa en el corazón de la comunidad cristiana.






