La tragedia golpeó a una familia en Playa del Carmen cuando un hombre dedicado a mantener limpias las calles perdió la vida mientras realizaba su trabajo. El trabajador de Servicios Públicos Municipales estaba podando la maleza del camellón central en la avenida Constituyentes cuando, sin saberlo, rozó unos cables de alumbrado público que estaban al descubierto. El contacto con los cables y la lluvia que había caído en las últimas horas crearon el escenario fatal: una descarga eléctrica acabó con su vida.
Un hombre común, un trabajador dedicado que solo intentaba llevar sustento a su hogar, no volvió a casa ese día. Sus herramientas de trabajo, lejos de protegerlo, se convirtieron en testigos silenciosos de una vida interrumpida por la falta de medidas de seguridad. Ahora, su familia queda desolada, enfrentando el dolor de perder al pilar de su hogar en circunstancias que, tal vez, pudieron haberse evitado.
Las autoridades municipales han asegurado que investigarán los hechos y deslindarán responsabilidades. Sin embargo, este accidente saca a la luz las condiciones precarias en las que muchos de estos trabajadores desempeñan sus labores diarias. Apenas el día anterior, la alcaldesa Estefanía Mercado había señalado la urgencia de dotar de equipo y protección al personal de Servicios Públicos, un anuncio que ahora llega demasiado tarde para este padre de familia.
La comunidad, conmocionada, se une al duelo de los familiares, mientras exige respuestas y acciones que eviten que tragedias como esta vuelvan a repetirse.






