Con la entrada en funciones de la XVIII Legislatura en Quintana Roo, el Observatorio Legislativo Ciudadano ha lanzado una advertencia alarmante sobre el posible retorno a un modelo político caracterizado por la sumisión del Poder Legislativo al Ejecutivo. La nueva configuración del Congreso, dominada por Morena con 13 diputados y 5 del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), deja a la oposición, compuesta por el PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, con apenas un 16% de representación.
Según el organismo ciudadano, esta situación marca el fin de la simulación de independencia legislativa, anunciando un regreso a prácticas similares a las de la Gran Comisión de los tiempos del PRI, donde la voz de las minorías en la agenda legislativa y en las decisiones administrativas se ve gravemente disminuida. En su comunicado, el Observatorio señala que el enfoque principal parece ser el control de los recursos del Congreso, que continúa siendo uno de los más costosos del país.
El análisis también subraya que el 70% de los integrantes de esta nueva legislatura ya han ocupado cargos como Senadores, Diputados o Regidores, lo que sugiere un conocimiento profundo de los procesos legislativos, pero también una posible perpetuación de prácticas que podrían ir en detrimento de la transparencia y la rendición de cuentas.
Además, se destacó la inclusión de 10 diputados bajo la figura de acciones afirmativas, representando a grupos como indígenas, adultos mayores, personas con discapacidad, y la comunidad LGTBTTTIQ, entre otros. Si bien estos accesos buscan dar voz a sectores en situación de desigualdad, el Observatorio cuestiona si realmente se podrán implementar políticas que reflejen las necesidades de estos grupos en un contexto donde la oposición es tan escasa.
Con estas declaraciones, el Observatorio Legislativo pone en el centro del debate la pregunta sobre si el estado está regresando a un pasado político que muchos creían superado.






