Kantunilkín, MX.- En el corazón de la Zona Maya de Quintana Roo, un platillo tradicional ha ganado popularidad no solo por su sabor, sino también por su capacidad para generar ingresos entre los habitantes de la región. La tuza, un roedor comúnmente encontrado en las milpas, se ha convertido en un manjar preciado cuando es preparado en ‘pib’, alcanzando precios de hasta 200 pesos por ejemplar.
Cornelio Mex, un campesino de Kantunilkín, explica que la tuza es muy valorada entre los hombres del campo, quienes la cazan no solo para proteger sus cultivos, sino también para disfrutar de su carne. Durante el calor del verano, estos roedores se vuelven más abundantes, lo que incrementa tanto su consumo como su comercialización.
La técnica de caza es simple pero efectiva: los campesinos colocan trampas en las milpas durante la noche, el momento en que las tuzas salen en busca de alimento, principalmente las raíces de las plantas de maíz y plátano. Una vez capturada, la tuza se prepara en ‘pib’, un método tradicional en el que se cava un hoyo en la tierra, se enciende leña, y se entierra al animal envuelto en hojas de chaya o plátano, lo que le confiere un sabor único.
Mex también destaca que la tuza es un recurso completamente aprovechable, ya que incluso sus excrementos son utilizados. Según las creencias ancestrales, estos tienen propiedades curativas, aunque el propio campesino admite que no se conocen detalles específicos sobre sus beneficios, y bromea que tal vez los ancestros lo decían solo para motivar a los más jóvenes a consumirlos.
La tradición de consumir tuza en ‘pib’ no solo preserva la cultura culinaria de la Zona Maya, sino que también representa una fuente de ingresos para las familias locales, reafirmando la conexión profunda entre el pueblo maya y su entorno natural.
Información/ Noticaribe







