En Quintana Roo, se ha dado un paso significativo en la protección de los derechos de la niñez. Con poco más de 20 denuncias por maltrato infantil diarias, la entidad reconoce la urgencia de abordar esta problemática que, según estimaciones, podría ser cinco veces mayor, dados los casos no reportados.
La reciente reforma aprobada por los diputados locales prohíbe los castigos corporales como método correctivo. Julieta Arriaga Díaz, abogada e integrante de la asociación “Caritas Felices Q. Roo A.C.”, enfatiza la necesidad de salvaguardar a los menores de la violencia física y emocional.
La modificación a la ley de derechos de niñas, niños y adolescentes, junto con la Enseñanza Positiva para ellos, prohíbe expresamente golpes, manotazos, cachetadas, así como el uso de objetos como cinturones, chanclas o cables como formas de corrección, incluso bajo el pretexto de enseñanza.
Arriaga Díaz también destaca el desafío que enfrentan al abordar la subnotificación de casos, donde muchos consideran el maltrato como algo “normal”, dificultando así las denuncias.
Sin embargo, surge una preocupación adicional: la falta de recursos para proteger a los menores que denuncian a sus progenitores. Este vacío deja a los niños en una situación vulnerable, similar a la que enfrentan las mujeres en casos de violencia doméstica, donde la presión y las amenazas pueden disuadirlos de seguir adelante con las denuncias.
La ley representa un avance en la protección de los derechos infantiles en Quintana Roo, pero su efectividad dependerá de la disponibilidad de recursos y el compromiso de la sociedad para garantizar un entorno seguro y respetuoso para todos los niños y niñas.






