La polémica volvió a encenderse en la Cámara Alta luego de que la legisladora de Morena, Malú Micher, solicitara que se reactive el salón de belleza que operaba dentro del recinto legislativo, al considerar que no se trata de un lujo sino de un servicio necesario.
En entrevista, Micher planteó al coordinador morenista Ignacio Mier analizar su reapertura bajo un esquema regulado y con pago por servicio, como funcionaba anteriormente. Argumentó que dentro del Senado existen otros espacios comerciales como cafeterías y librerías que pagan renta, por lo que el salón podría operar bajo las mismas condiciones sin contradecir la política de austeridad.
La senadora sostuvo además que cerrar este tipo de espacios sería “darle gusto al patriarcado”, al señalar que la imagen personal forma parte del ámbito laboral y no debe minimizarse.
Las declaraciones provocaron la reacción inmediata de la legisladora del PAN, Lilly Téllez, quien criticó públicamente la propuesta y expresó su rechazo a lo que calificó como privilegios dentro del Senado de la República.
A través de redes sociales, Téllez respondió con un comentario directo, sugiriendo que Micher debería “aprender a peinarse” y cubrir cualquier curso con recursos propios. También recordó diferencias previas entre ambas, incluyendo desacuerdos sobre exhortos relacionados con la falta de vacunas ante un brote de sarampión.
El cruce de declaraciones volvió a exhibir la tensión política en el Senado, donde un asunto administrativo terminó convirtiéndose en un nuevo episodio de confrontación entre Morena y la oposición.






