Cuando parecía que ya se había visto de todo en la política, ahora el tema es el salón de belleza del Senado. Y sí, Gerardo Fernández Noroña salió al rescate, asegurando que no se trata de ningún lujo ofensivo ni capricho de la “élite política”.
El senador de Morena explicó que dicho espacio es solo un servicio más para el día a día del recinto legislativo, algo práctico y necesario, no un símbolo de excesos ni mucho menos un atentado contra el pueblo bueno y sabio.
Para Noroña, la polémica raya en lo trivial. Consideró que el escándalo se centra en “superficialidades” y dejó claro que debatir sobre peines, secadoras y sillones no significa que el movimiento haya perdido el rumbo ni que exista incongruencia alguna.
Mientras en redes arde la discusión, en el Senado el mensaje es claro: podrán criticar muchas cosas, pero el corte de cabello no será una de ellas.





