La escena fue tan simbólica como contundente: una sala vacía, un micrófono encendido y Gerardo Fernández Noroña hablando frente a nadie. Así terminó la conferencia que él mismo convocó para “aclarar” sus señalamientos contra Grecia Quiroz, alcaldesa de Uruapan y viuda de Carlos Manzo, asesinado recientemente.
Noroña había generado fuerte indignación luego de llamar “fascista de ultraderecha” a Quiroz, justo en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, mientras ella exige justicia por el asesinato de su esposo, ocurrido en un contexto de creciente violencia.
El resultado de la conferencia fue un mensaje claro:
Cero prensa.
Cero cámaras.
Cero respaldo de Morena.
Cero acompañamiento político.
Ningún legislador ni figura del partido lo acompañó. La propia presidenta de la Mesa Directiva del Senado evitó pronunciarse, mientras que las legisladoras morenistas mantuvieron silencio absoluto.
En el Senado, Noroña ya fue señalado formalmente por violencia política de género, y el desplante que vivió este lunes evidenció su aislamiento tras sus declaraciones.
La ausencia de prensa y colegas terminó siendo más elocuente que cualquier postura pública: Noroña se quedó solo, justo en medio de la polémica que él mismo encendió.






