Chispa al borde del desastre: carbón encendido provoca incendio en FCP.

El reloj marcaba apenas las 19:00 horas cuando el sonido de la radio irrumpió en la calma habitual de la Dirección de Bomberos. Un reporte urgente: “Incendio en contenedor de basura, avenida Constituyentes entre 67A y 69”. Alguien mencionaba que todo habría comenzado por unas bombitas encendidas.

A esa hora, la luz del día cedía lentamente, y el humo que empezaba a levantarse se mezclaba con el viento fresco de la tarde. Al llegar al punto, la primera imagen era clara: la unidad de Tránsito 2012 ya estaba ahí. Los agentes, sin esperar refuerzos, habían empezado a combatir las llamas con lo que tenían a la mano. El fuego crepitaba dentro del contenedor, iluminando la calle con un resplandor anaranjado que hacía notar la urgencia.

Poco después, llegó la unidad de Bomberos. Con movimientos rápidos y coordinados, los elementos tomaron el control de la situación. El chorro de agua impactó de lleno la base del contenedor, levantando vapor y cenizas que viajaron por el aire antes de desaparecer. No era un incendio grande, pero sí peligroso: a un costado, los transformadores de la Comisión Federal de Electricidad hacían del escenario un riesgo latente.

Mientras el fuego cedía, la historia detrás del incendio comenzó a tomar forma. Vecinos comentaban que alguien había arrojado restos de carbón encendido dentro del contenedor. El calor atrapado entre los residuos hizo el resto: en cuestión de minutos, la chispa se había convertido en un pequeño foco de riesgo para toda la cuadra.

Tras varios minutos de maniobras, los bomberos dieron por concluida la labor. El contenedor humeaba todavía, pero ya sin amenaza. La calle recuperó su silencio habitual, interrumpido solo por el murmullo de quienes observaban desde las banquetas.

Una vez más, entre la rutina y lo inesperado, los bomberos y agentes de tránsito demostraron que los incendios más pequeños pueden volverse grandes si no se actúa a tiempo. Aquella noche, la rapidez evitó que la chispa se volviera tragedia.

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Acerca dE LOS AUTORES

Foto: Los Hermanos Caamal de la Última Nota.

Los Hermanos Caamal

Jesús y Carlos Caamal, originarios de Felipe Carrillo Puerto, capital de la Zona Maya, son hablantes nativos de maya. Carlos es licenciado en Derecho y Jesús en Ciencias de la Comunicación. Juntos, iniciaron el proyecto La Última Nota en 2016, que hoy se ha consolidado como un medio de comunicación ubicado en la ciudad que los vio nacer y desarrollarse como profesionistas.

En sus inicios, sus coberturas se limitaban a transmisiones en Facebook de noticias locales, como accidentes de tránsito y eventos policiales. La aceptación del público fue tan grande que actualmente cuentan con casi 330 mil seguidores, abarcando prácticamente todo el estado de Quintana Roo, especialmente la Zona Centro.

Los hermanos Caamal se han destacado en la comunidad de Felipe Carrillo Puerto por sus labores altruistas y sociales, promoviendo la cultura maya y fomentando el desarrollo social de la comunidad. Organizan los famosos Tianguis Nocturnos, que se llevan a cabo en diversas colonias populares de la ciudad.

Una de sus actividades más loables es “Regala una sonrisa”, una iniciativa que consiste en recaudar donativos de juguetes para Navidad, destinados a niños de zonas de alta marginación. Esta actividad, que comenzó en 2018, ha crecido año tras año, llegando a más niños cada vez.