Las Fuerzas Armadas de Ucrania ejecutaron durante la madrugada de ayer lunes una ofensiva dirigida contra dos infraestructuras consideradas estratégicas para el abastecimiento energético y militar de Rusia: la refinería de Saratov y el complejo portuario-petrolero de Tuapsé.
De acuerdo con el comunicado ucraniano, la planta de Saratov, con capacidad de procesamiento de 4.8 millones de toneladas de crudo, está vinculada al suministro de combustible utilizado por las fuerzas rusas, mientras que Tuapsé es uno de los principales nodos marítimos de distribución de hidrocarburos para Moscú.
El objetivo de la operación, señalaron autoridades militares ucranianas, es debilitar la capacidad logística del Kremlin, encarecer sus operaciones y disminuir la continuidad de la ofensiva rusa dentro del territorio ucraniano y en zonas ocupadas.
Hasta el momento no se reportan víctimas, sin embargo, los daños materiales se consideran significativos. Analistas prevén que estos ataques podrían generar afectaciones de mediano plazo, incrementando costos operativos, modificando rutas de suministro y elevando primas de seguros para navieras que operan en el mar Negro.
Se espera que Rusia responda con medidas adicionales de protección y despliegue de recursos para la defensa de su infraestructura energética. Las tensiones continúan escalando.






