Tras casi cinco años de búsqueda incansable, la justicia comenzó a dar un paso, aunque tardío, en el caso de Francisca Mariner Flores Patrón, la joven desaparecida el 22 de junio de 2020 y cuyo cuerpo permaneció sin identificar en el Servicio Médico Forense (Semefo) de Cancún durante años.
Este martes, un juez de control vinculó a proceso a un ex fiscal de H0m1c1di0s y a un ex agente del Ministerio Público de la Fiscalía General del Estado (FGE), señalados por negligencia en la investigación que llevó al extravío de información clave y al estancamiento del expediente que buscaba a la joven.
La audiencia, que se extendió por casi once horas de las 9:00 de la mañana a las 8:00 de la noche, concluyó con la imposición de medidas cautelares: los ex funcionarios no podrán salir del país, acercarse a la madre de la víctima ni contactar a testigos del caso.
Para María Patrón, madre de Francisca, la resolución representa un respiro en una batalla marcada por la indiferencia institucional. “Ellos sabían que el cuerpo de mi hija estaba ahí, pero callaron”, declaró con voz quebrada.
La abogada Ariadne Song, defensora de la familia, indicó que los imputados ocultaron información durante años.
El ex fiscal habría realizado el levantamiento del cu3rp0 sin ordenar el perfil genético correspondiente y omitió notificar al área de F3min1cid10s, frenando el avance de la investigación.
Por su parte, el ex agente mantuvo la carpeta de desaparición congelada por más de cuatro años y medio, prolongando el sufrimiento de la familia.
El proceso judicial se llevará a cabo en libertad, con un plazo de tres meses para la investigación complementaria y una duración estimada de dos años.
Los imputados cuentan con tres días para impugnar la resolución.Con esta decisión, ya son tres ex servidores públicos vinculados a proceso por su presunta negligencia.
Uno de ellos continúa prófugo, mientras otro se encuentra bajo investigación complementaria.
Por separado, Ángel Conrado Salas Blanco, ex pareja de Francisca, fue sentenciado a 50 años de prisión por su responsabilidad directa en la des4p4rición y 4s3s1n4t0.
El hallazgo del cuerpo de Francisca en el Semefo simboliza la fractura del sistema de procuración de justicia y la falta de protocolos eficaces para la búsqueda de mujeres desaparecidas.
“Mi hija pudo haber regresado antes, si hubieran hecho su trabajo”, lamentó María Patrón, quien se ha convertido en un símbolo de resistencia para otras madres buscadoras en Quintana Roo.
El caso evidencia no solo errores institucionales, sino la urgencia de transformar la manera en que las autoridades atienden la vi0l3nc1a contra las mujeres y las desapariciones en México.
Cada omisión, cada carpeta olvidada y cada cu3rp0 no identificado representa vidas suspendidas entre la impunidad y el dolor.
Hoy, la justicia comienza a moverse, pero para las madres que buscan, el tiempo perdido nunca se recupera.






