El poderoso huracán Melissa continúa su paso implacable por el Caribe y se encuentra a punto de tocar tierra en Jamaica, con vientos sostenidos superiores a los 260 kilómetros por hora, lo que lo convierte en un ciclón categoría 5 en la escala Saffir-Simpson.
En la isla caribeña, la situación es crítica. Autoridades locales han ordenado evacuaciones masivas en la capital, Kingston, y en comunidades costeras del oeste, donde solo dos estaciones meteorológicas permanecen operativas para registrar la llegada del fenómeno. Expertos esperan que, si logran resistir los embates del viento, esos equipos aporten datos históricos sobre la fuerza y comportamiento del ciclón.
Según reportes del Centro Nacional de Huracanes (NHC), Melissa podría convertirse en uno de los huracanes más destructivos en la historia moderna de Jamaica, con riesgo extremo de marejadas ciclónicas, inundaciones repentinas y derrumbes. Los primeros efectos ya se sienten: lluvias intensas, cortes de energía y daños estructurales en zonas rurales.
El primer ministro jamaicano ha declarado estado de emergencia nacional, mientras brigadas de rescate y voluntarios intentan movilizar a miles de familias hacia refugios seguros. Las autoridades internacionales advierten que el impacto directo de Melissa podría dejar consecuencias humanitarias graves en las próximas horas.
En redes sociales, la atención se centra en las imágenes que muestran el avance del ojo del huracán sobre la costa occidental de la isla, donde los meteorólogos esperan registrar ráfagas superiores a los 300 kilómetros por hora.
Por ahora, el Caribe entero mantiene la mirada puesta en Jamaica, donde se libra una batalla entre la naturaleza y la resistencia humana.






