En el marco del Día Mundial de la Medicina Tradicional, autoridades y comunidades mayas reconocieron la labor de mujeres sabias de Tihosuco y la región que han dedicado su vida a la herbolaria y al cuidado de la salud comunitaria, siendo la primera línea de atención para cientos de familias rurales.
Aunque no existe un padrón formal que registre cuántas mujeres continúan preservando este legado ancestral, su presencia sigue siendo fundamental. Entre ellas destaca doña Graciana Uicab Canul, de Tihosuco, quien por décadas ha ofrecido alivio a enfermedades, heridas y picaduras de la mosca chiclera mediante remedios naturales y conocimientos heredados de sus ancestros.
Durante la conmemoración, se enfatizó la urgente necesidad de transmitir estos saberes a las nuevas generaciones, ya que la mayoría de las mujeres dedicadas a la herbolaria maya pertenecen a la tercera edad.
Asimismo, se reconoció a Bernardina Góngora Tun, de Chunhuhub, partera tradicional y portadora de conocimientos transmitidos en lengua maya. Su trabajo, basado en la herbolaria, el acompañamiento en el parto y las prácticas culturales, ha sido esencial en la atención a mujeres y familias de la zona. En 2024, Góngora Tun fue galardonada con el Premio de la Mujer Indígena otorgado por el Instituto para el Desarrollo del Pueblo Maya y las Comunidades Indígenas (INMAYA), en el ámbito de la salud.
“Su labor representa la unión entre la naturaleza y la comunidad; la salud no solo proviene de las plantas, sino también del equilibrio espiritual y del respeto por la tierra”, expresó el director general del INMAYA, Enrique Chuc, al entregar materiales e insumos a las mujeres sabias del pueblo maya.
El funcionario reafirmó el compromiso institucional de fortalecer y visibilizar el papel de las mujeres indígenas en la preservación de los saberes ancestrales.
“Reafirmamos nuestro compromiso con un gobierno humanista y feminista que pone en el centro a las mujeres indígenas, su dignidad y su legado. Las médicas y parteras mayas son el corazón de la salud comunitaria y el alma de nuestra herencia cultural”, destacó.
El reconocimiento a estas mujeres simboliza la continuidad de una tradición milenaria que vincula la salud con la espiritualidad, la tierra y la sabiduría colectiva del pueblo maya






