Un acontecimiento sin precedentes tuvo lugar en la Santa Sede: el rey Carlos III de Inglaterra y el papa León XIV oraron juntos en la Capilla Sixtina, marcando un hecho histórico que no se producía desde hace más de cinco siglos, cuando se consumó la ruptura entre la Iglesia católica y la Iglesia de Inglaterra durante la Reforma protestante.
El encuentro, realizado en el marco de la visita de Estado del monarca británico al Vaticano, fue descrito por observadores diplomáticos como un símbolo de reconciliación y diálogo interreligioso.
De acuerdo con un comunicado emitido por la Santa Sede, la reunión privada tuvo un tono “profundamente espiritual y fraternal”, en la que ambos líderes compartieron una oración por la paz mundial, el medioambiente y la unidad entre los pueblos.
Durante la ceremonia, el Papa y el Rey intercambiaron orquídeas, un gesto que según fuentes del Palacio Apostólico representa un compromiso conjunto con la protección del planeta y la armonía entre fe y naturaleza, uno de los temas centrales en la agenda ambiental del pontífice y de la monarquía británica.
El acto en la Capilla Sixtina fue seguido de una breve conversación privada y un intercambio de obsequios protocolares. Carlos III obsequió una edición especial de “The Book of Common Prayer”, mientras que el Papa entregó una medalla conmemorativa del Jubileo de la Misericordia.
Este acercamiento marca un antes y un después en las relaciones entre Roma y Londres, distanciadas desde el siglo XVI, cuando el rey Enrique VIII rompió con el Vaticano para fundar la Iglesia anglicana.
Para historiadores y analistas religiosos, el encuentro entre el sucesor de Enrique VIII y el líder de la Iglesia católica representa un gesto de perdón, unidad y esperanza en tiempos de tensiones globales.
“El simple hecho de ver al Papa y al Rey rezando juntos en la misma capilla es un mensaje poderoso para el mundo: la fe puede unir incluso a quienes una vez se separaron por ella”, expresó el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano.
Con este encuentro, el Vaticano y el Palacio de Buckingham abren un nuevo capítulo en la historia del diálogo entre la Iglesia católica y la Iglesia anglicana, sellado por la oración y la voluntad de reconciliación.






