En medio de una crisis turística que amenaza la economía local y de crecientes tensiones por el control del Parque del Jaguar, la gobernadora Mara Lezama y la secretaria de Turismo de México, Josefina Rodríguez Zamora, encabezaron este jueves una reunión estratégica en Tulum para definir medidas que impulsen la recuperación del destino y atiendan los reclamos ciudadanos.
Durante el encuentro, al que asistieron autoridades federales, empresarios hoteleros y representantes del sector comercial, se analizaron los efectos del Parque del Jaguar, administrado por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en la economía local, así como los retos en infraestructura, conectividad y libre acceso a las playas.
Uno de los temas más sensibles fue el cobro de cuotas en los accesos al parque, que van de 105 a 500 pesos, lo que, según comerciantes y turistas, ha provocado una fuerte caída en las visitas y en las ventas. Varios negocios ubicados cerca de la zona arqueológica han cerrado en los últimos nueve meses, mientras que la ocupación hotelera se redujo hasta en un 30% durante el verano, un nivel comparable al registrado en los meses más críticos de la pandemia.
Inaugurado a finales de 2024 con una inversión superior a dos mil 700 millones de pesos, el Parque del Jaguar fue presentado como un emblema de sustentabilidad y conservación. Sin embargo, el control militar del espacio ha generado fricciones con habitantes y comerciantes, quienes acusan a los uniformados de mantener una vigilancia excesiva e incluso de intervenir en la regulación de precios turísticos.
Ante las protestas ciudadanas por el acceso restringido a la costa, se habilitó un paso alterno al sur, aunque la medida no logró calmar el descontento. A esto se suma la denuncia de construcciones de lujo en los alrededores del área natural protegida, lo que contradice el discurso oficial de preservación ecológica.
La reunión encabezada por Lezama y Rodríguez Zamora busca definir una ruta conjunta entre los gobiernos estatal y federal para equilibrar el desarrollo turístico con la protección ambiental. Mientras tanto, crece la exigencia de los tulumnenses por recuperar el libre acceso a sus playas y reactivar una economía que hoy se encuentra en su punto más frágil.






