La tragedia provocada por las inundaciones en el norte de Veracruz no solo dejó calles devastadas y viviendas bajo el agua: también multiplicó la angustia de cientos de familias que no han vuelto a saber nada de sus seres queridos desde el inicio del desastre.
Ante la desesperación y el lento avance de las autoridades, colectivos de madres buscadoras arribaron este martes a Poza Rica y municipios cercanos para sumarse a las tareas de localización de personas desaparecidas.
Entre ellas destaca el colectivo Víctimas Unidas, integrado por mujeres que desde hace años recorren el país buscando a sus hijos e hijas. Esta vez, su misión es doble: apoyar en la búsqueda y brindar alivio a las familias damnificadas.
“Venimos a ayudar, no solo a buscar. Aquí hay madres que hoy no saben si sus hijos están vivos o muertos, y no vamos a dejarlas solas”, expresó una integrante del grupo al llegar a la zona de emergencia.
Las buscadoras han comenzado a “peinar” terrenos inundados y áreas rurales afectadas por deslaves, con el apoyo de brigadas voluntarias. También llevan víveres, herramientas, lámparas y material médico, y solicitan la colaboración ciudadana para continuar su labor humanitaria.
El llamado es urgente:
- Palas, lámparas, botas, guantes y mascarillas.
- Alimentos no perecederos y agua embotellada.
- Material médico y artículos de primeros auxilios.
En coordinación con la Comisión Nacional de Búsqueda, las madres buscan acelerar la identificación de cuerpos y la localización de personas reportadas como desaparecidas, muchas arrastradas por corrientes de agua o sepultadas por deslaves.
Mientras las cifras oficiales continúan en actualización, ellas avanzan con esperanza, fe y coraje, convencidas de que entre el lodo y el dolor todavía hay nombres que pueden ser encontrados.






