Pensaron que iban a desmantelar al jefe máximo del crimen en Cintalapa y lo que encontraron fue algo mucho más inesperado: ¡a casi toda la policía municipal enredada hasta el cuello! Sí, nada de un “pez gordo”, pero atraparon a 59 policías, incluido su director, todos señalados de ser parte de una red que más parece una mafia disfrazada de autoridad.
La Fiscalía General del Estado, con un despliegue monumental de fuerzas estatales, federales y militares, ejecutó seis cateos en Cintalapa y Jiquipilas. ¿El blanco? Desde la comandancia municipal hasta casas particulares. ¿El resultado? Un escándalo de policías usando condecoraciones y uniformes para fines que no tienen nada que ver con la ley, y asociados con el Cártel Chiapas-Guatemala.
Y si pensaban que aquí solo había malos policías, agárrense: también capturaron a Fabiana, una venezolana, y a Andrés por traficar metanfetamina y marihuana a gran escala; más Daniel y Maximiliano, quienes se dedicaban a vender droga en pequeñas dosis.
Pero la cereza del pastel fue encontrar en la escena armas de fuego, municiones, vehículos, motos, cuatrimotos y… un jaguar. Sí, un jaguar. Porque en Chiapas, hasta los animales se meten en problemas con la ley.
No hubo “pez gordo”, pero la red quedó al descubierto. Ahora, todos están a disposición del Ministerio Público para que decida si la justicia llega con todo o si solo fue un gran show.






