Imagínate querer ser diputado federal del distrito maya más importante… y terminar avalando el plagio de un conocimiento ancestral: el caso Diego Castañón Trejo

Imagínese querer llegar al Congreso como diputado federal por el distrito maya más importante de Quintana Roo, pero en lugar de defender la herencia cultural, prestarse para avalar el plagio de un conocimiento ancestral. Pues eso le pasó al presidente municipal de Tulum, Diego Castañón Trejo, y el escándalo ya está en boca de toda la zona maya.

El tropiezo vino cuando el Ayuntamiento de Tulum respaldó públicamente a Anna Sofía Racanski, una mujer que tomó talleres privados con el investigador maya Luis May sobre el pigmento ancestral Azul Maya o Ch’oj, y luego presentó esos conocimientos como si fueran fruto de su propia trayectoria. Sin tomarse la mínima molestia de verificar la información o reconocer al verdadero custodio del saber, la administración de Castañón la promocionó como “experta” y “promotora” del Azul Maya.

Para Luis May, quien lleva casi diez años investigando, rescatando y preservando esta tradición con recursos propios y sin un solo peso de apoyo oficial, el hecho fue un golpe bajo. No solo le negaron el crédito, sino que su trabajo fue usado como trampolín por alguien que buscaba visibilidad y posibles beneficios sin autorización.

La indignación estalló en redes sociales y en la comunidad cultural. La presión fue tanta que el Ayuntamiento tuvo que recular y emitir una disculpa pública hacia Luis May, admitiendo que no verificaron nada antes de darle respaldo a Racanski.

Pero el episodio dejó claro algo más grave: el extractivismo intelectual y la apropiación cultural están vivitos y coleando, con saberes mayas convertidos en mercancía para oportunistas, mientras sus verdaderos guardianes son ignorados.

Como si fuera poco, Racanski intentó justificarse atacando al propio Luis May, llamándolo “egoísta” y “ambicioso” por cobrar sus talleres, demostrando una completa falta de ética y de respeto hacia la labor de quienes dedican su vida a preservar el patrimonio cultural indígena.

El caso no solo exhibe a la impostora, sino también a las autoridades que, por descuido o conveniencia política, abren la puerta al despojo cultural. Y en un municipio que presume su identidad maya, el error de Castañón no es menor, sobre todo si sus aspiraciones políticas apuntan a representar precisamente a esa cultura en el Congreso.

La disculpa oficial podrá calmar momentáneamente las críticas, pero la herida ya está abierta.

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Acerca dE LOS AUTORES

Foto: Los Hermanos Caamal de la Última Nota.

Los Hermanos Caamal

Jesús y Carlos Caamal, originarios de Felipe Carrillo Puerto, capital de la Zona Maya, son hablantes nativos de maya. Carlos es licenciado en Derecho y Jesús en Ciencias de la Comunicación. Juntos, iniciaron el proyecto La Última Nota en 2016, que hoy se ha consolidado como un medio de comunicación ubicado en la ciudad que los vio nacer y desarrollarse como profesionistas.

En sus inicios, sus coberturas se limitaban a transmisiones en Facebook de noticias locales, como accidentes de tránsito y eventos policiales. La aceptación del público fue tan grande que actualmente cuentan con casi 330 mil seguidores, abarcando prácticamente todo el estado de Quintana Roo, especialmente la Zona Centro.

Los hermanos Caamal se han destacado en la comunidad de Felipe Carrillo Puerto por sus labores altruistas y sociales, promoviendo la cultura maya y fomentando el desarrollo social de la comunidad. Organizan los famosos Tianguis Nocturnos, que se llevan a cabo en diversas colonias populares de la ciudad.

Una de sus actividades más loables es “Regala una sonrisa”, una iniciativa que consiste en recaudar donativos de juguetes para Navidad, destinados a niños de zonas de alta marginación. Esta actividad, que comenzó en 2018, ha crecido año tras año, llegando a más niños cada vez.