En una historia que parece sacada de una comedia, Ramón, conocido en su colonia, se volvió viral tras participar accidentalmente en una carrera local en Garrafão do Norte, Brasil, mientras disfrutaba unas cervezas.
Lo que comenzó como una tarde cualquiera, con unas chelas en mano y chanclas en los pies, terminó con Ramón lanzándose a correr un recorrido de 8 kilómetros tras ver pasar a los competidores. Pensando que había algún premio o regalo, decidió sumarse a la carrera sin inscribirse ni cambiar su atuendo.
Para sorpresa de todos, Ramón no solo terminó la carrera de manera digna, sino que cruzó la meta entre los primeros lugares. Los organizadores, impresionados por su entusiasmo y a pesar de su evidente estado etílico, le entregaron una medalla por su participación.
“Ya ni me dolía la cruda. ¡Correr me reseteó!”, contó Ramón entre risas, quien además aseguró haber dejado el alcohol y ahora entrena diariamente, aunque sigue fiel a sus chanclas.
Esta anécdota se ha convertido en un ejemplo de que, a veces, la espontaneidad y el buen ánimo pueden dejar historias memorables, incluso en el deporte.






