Un nuevo caso de vandalismo turístico ha desatado indignación en redes sociales, luego de que una familia de visitantes, presuntamente de origen extranjero, fuera sorprendida rayando el monolito de la Peña de Bernal, uno de los sitios naturales más emblemáticos y protegidos de México.
El momento fue captado en video y rápidamente se volvió viral. En las imágenes se observa cómo una mujer, en compañía de familiares, marca la superficie rocosa de la Peña, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, mientras un guía local intenta detenerla.
Al ser increpada por el trabajador turístico, la mujer no solo negó su responsabilidad, sino que se molestó visiblemente, argumentando que “todos lo hacen” y que “no hay letreros que lo prohíban”.
“No está prohibido, no hay señales”, afirmó la mujer, quien incluso se escudó en su ciudadanía estadounidense para justificar su actuar, lo que encendió aún más los ánimos entre los presentes.
El guía que los confrontó explicó que el sitio es un área natural protegida y que rayarlo constituye una falta grave al patrimonio histórico y geológico de México, lo cual generó la molestia de la turista, que levantó la voz y se negó a aceptar su error.
La Peña de Bernal, considerada uno de los monolitos más grandes del mundo y símbolo cultural del estado de Querétaro, recibe miles de visitantes al año. Sin embargo, actos como este han motivado reiterados llamados a las autoridades para que refuercen la vigilancia y sancionen con severidad este tipo de daños.
En redes sociales, los usuarios han reaccionado con dureza ante el hecho, pidiendo sanciones ejemplares y el reforzamiento de las normas de conservación.
“Que rayen su casa si quieren, pero no el patrimonio de todos”, “el turismo no puede ser excusa para la ignorancia” y “si es ciudadana americana, que le apliquen la ley mexicana igual”, fueron algunos de los comentarios más replicados.
Hasta el momento, ni el gobierno municipal de Ezequiel Montes ni las autoridades de turismo del estado han emitido un comunicado oficial sobre posibles medidas legales o administrativas contra la turista y su familia.
El incidente ha reavivado el debate sobre la responsabilidad del turismo en sitios naturales y culturales, así como la necesidad de campañas más agresivas de educación, señalización y sanciones para quienes atenten contra el patrimonio nacional.






