Dicen que el fuego arrasa con todo… menos con la esperanza. Y eso quedó demostrado hoy en Trapich, una pequeña comunidad maya del municipio de Felipe Carrillo Puerto, donde la solidaridad volvió a brillar entre la humildad del pueblo.
Hace unos días, una familia maya perdió su vivienda en un incendio que dejó en cenizas años de esfuerzo y recuerdos. Pero lo que el fuego se llevó, el corazón de la gente lo volvió a levantar.
Gracias a la voluntad de la joven Victoria Gómez, el respaldo de la Unión Social de Pobladores y el trabajo colectivo de vecinos y voluntarios, este domingo se levantó una nueva casa hecha con materiales de la región: bajareque, láminas de zinc y amor del bueno.
La escena fue conmovedora. Entre risas, manos llenas de tierra y el sol cayendo sobre la zona maya, se alzó de nuevo el techo que dará cobijo a una familia que, a pesar de la tragedia, nunca estuvo sola.
Porque cuando la comunidad se organiza, no hay fuego que apague la esperanza. Hoy, Trapich nos recordó que en el corazón del pueblo maya, la ayuda no se pide: se da. Y que a veces, solo hacen falta ganas para cambiarle la vida a alguien.






