Mérida, Yucatán.- En una historia que rompe con los estigmas y desafía las expectativas, un grupo de p4ndilleros recluidos por más de 30 años en el Centro de Reinserción Social (CERESO) de Mérida ha iniciado un proceso de transformación y reconciliación que ha generado esperanza tanto dentro como fuera de los muros carcelarios.
Integrantes de conocidas pandillas como Sur 13, The Neighbors y BOF, encabezados por el interno Manuel Magaña y otros líderes, dieron origen a un movimiento de paz llamado “El Concilio Maya”. Este proyecto surgió tras años de conflictos internos que marcaron al penal, y que hoy han sido reemplazados por una inédita colaboración entre antiguos rivales.
El propósito del Concilio Maya no es sólo pacificar el ambiente dentro del CERESO, sino preparar a sus integrantes para reintegrarse a la sociedad como agentes de cambio. Uno de los rostros más representativos de esta iniciativa es Edgar Calleros, conocido como “Nanos el Cenzontle”, quien desde su celda compone canciones que narran las realidades de la cárcel, la vida en las pandillas y el anhelo de paz en Mérida. Su música se ha convertido en un mensaje de conciencia para jóvenes en situación de riesgo.
Desde que algunos miembros han logrado recuperar su libertad, el Concilio Maya ha comenzado a extender su misión a las calles. Actualmente, exintegrantes reparten despensas, construyen viviendas y colaboran en programas sociales en comunidades vulnerables de Yucatán.
“Queremos reparar el daño y demostrar que el cambio es posible”, afirma uno de los exreclusos, ahora convertido en voluntario comunitario.
El impacto del Concilio Maya ha comenzado a llamar la atención de autoridades, organizaciones civiles y familias que ven en este proyecto una oportunidad real de transformación social, cimentada en la reconciliación, el arte y la acción comunitaria.
Así, desde uno de los lugares más oscuros, ha surgido una luz: la de quienes, tras haber causado dolor, ahora buscan redimirse construyendo paz.






