Cancepchen, Quintana Roo. — En el corazón del poblado de Cancepchen, un grupo de 50 mujeres mayas ha transformado el arte del urdido de hamacas en una herramienta de resistencia cultural, empoderamiento económico y conservación del legado ancestral. Desde la Casa de las Hamacas, cada tarde se entrelazan hilos de historia, identidad y esperanza.La iniciativa fue impulsada por doña Casimira Ek Puc, quien con visión y liderazgo logró reunir a las artesanas más experimentadas para compartir sus conocimientos con las mujeres más jóvenes del pueblo. “Casi la mitad de Cancepchen está urdiendo”, comenta orgullosa en lengua maya, mientras observa cómo las hamacas multicolores cobran vida en cada bastidor.”Ka’ache’ ma’achu ko’ono, chen ku almacenarko’ob”, recuerda doña Casimira: al principio solo urdían por gusto y las piezas se almacenaban. Pero con el tiempo, decidieron mostrar su arte al mundo, vendiendo sus hamacas como símbolo de resistencia y dignidad maya.Este impulso les ha llevado a integrarse al programa estatal Artesanas del Bienestar, gestionado por el Instituto de Economía Social y Solidaria (IESSOL), que ha permitido comercializar las hamacas a precio justo, especialmente en hoteles, playas y centros turísticos donde ahora lucen con orgullo las creaciones de estas manos mayas.A pesar del talento y la determinación, el camino hacia su comunidad sigue siendo un reto: los baches, la maleza y el abandono dificultan el acceso. En entrevista realizada el 1 de abril en Felipe Carrillo Puerto, la gobernadora Mara Lezama Espinosa aseguró que hay proyectos en marcha para mejorar la infraestructura:“Estamos trabajando con la Secretaría de Infraestructura y la Sedena en tramos prioritarios, hay inversión para 2025 y queremos conectar mejor a estas comunidades”, afirmó.Pero mientras eso ocurre, el compromiso de estas mujeres es firme. “Cuando vendo una hamaca, puedo seguir con este legado y comprar maíz para la familia”, dice doña Emilia Poot Aké, una de las tejedoras, mientras se aferra al bastidor como quien sostiene la memoria de generaciones.El sueño de estas mujeres va más allá: esperan contar pronto con espacios de venta directa en las estaciones del Tren Maya y en el aeropuerto de Tulum. “Estamos listas”, asegura Casimira Ek, quien con su apellido —que en maya significa estrella— ha guiado a decenas de mujeres a creer en su talento y en su identidad.La Casa de las Hamacas no solo representa un taller de artesanía, sino un símbolo vivo del poder femenino y la cultura maya que resiste, se adapta y florece con cada hilo urdido bajo el cielo de Cancepchen.Fuente: Tsolkiin Noticias
Mujeres mayas de Cancepchen tejen sueños: “Casa de las Hamacas” preserva el legado ancestral con arte y dignidad
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Los Hermanos Caamal
Jesús y Carlos Caamal, originarios de Felipe Carrillo Puerto, capital de la Zona Maya, son hablantes nativos de maya. Carlos es licenciado en Derecho y Jesús en Ciencias de la Comunicación. Juntos, iniciaron el proyecto La Última Nota en 2016, que hoy se ha consolidado como un medio de comunicación ubicado en la ciudad que los vio nacer y desarrollarse como profesionistas.
En sus inicios, sus coberturas se limitaban a transmisiones en Facebook de noticias locales, como accidentes de tránsito y eventos policiales. La aceptación del público fue tan grande que actualmente cuentan con casi 330 mil seguidores, abarcando prácticamente todo el estado de Quintana Roo, especialmente la Zona Centro.
Los hermanos Caamal se han destacado en la comunidad de Felipe Carrillo Puerto por sus labores altruistas y sociales, promoviendo la cultura maya y fomentando el desarrollo social de la comunidad. Organizan los famosos Tianguis Nocturnos, que se llevan a cabo en diversas colonias populares de la ciudad.
Una de sus actividades más loables es “Regala una sonrisa”, una iniciativa que consiste en recaudar donativos de juguetes para Navidad, destinados a niños de zonas de alta marginación. Esta actividad, que comenzó en 2018, ha crecido año tras año, llegando a más niños cada vez.





