Por Jesús Caamal
Mientras miles de quintanarroenses enfrentan diariamente las deficiencias de un sistema de salud saturado, con largas filas, escasez de medicamentos, infraestructura en mal estado y personal insuficiente, los diputados del Partido Verde han decidido enfocar su atención legislativa en una nueva causa: clínicas veterinarias gratuitas para animales domésticos.
La propuesta, encabezada por el diputado Renán Sánchez y apoyada por sus compañeras de bancada Alexa Murguía, Gabriela Mora y Jorge Cabrera, plantea la creación de centros de atención integral para perros y gatos en los once municipios del estado. Estos espacios ofrecerían campañas de vacunación, esterilización y consultas sin costo alguno, con el argumento de atender un tema de salud pública y bienestar animal.
Si bien el abandono animal es un problema real —y nadie niega la necesidad de políticas que atiendan el tema—, es legítimo preguntarse si este es el momento adecuado para priorizar clínicas veterinarias, cuando los hospitales y centros de salud humanos siguen sin brindar condiciones mínimamente dignas a la población.
En lugar de buscar soluciones urgentes para los miles de ciudadanos que no tienen acceso a atención médica oportuna, los diputados del Verde han optado por una iniciativa que, aunque loable en su enfoque, suena desconectada de las necesidades más apremiantes de la sociedad.
El discurso de Renán Sánchez suena bien, “Cuidar a los animales también es cuidar a las personas”. Sin embargo, ¿no sería más coherente empezar por garantizar la salud de las personas antes de ampliar el sistema a los animales?
La propuesta se enmarca en una agenda que también ha incluido la prohibición de corridas de toros y la regulación de la venta de mascotas, temas que generan simpatías en sectores urbanos, pero que no resuelven los graves rezagos que enfrenta Quintana Roo en educación, salud, seguridad y servicios básicos.
La empatía por los animales no debe estar reñida con el sentido común. En un estado donde muchos ciudadanos aún mueren por falta de atención médica, resulta difícil justificar que los recursos públicos se destinen antes a clínicas veterinarias que a hospitales humanos.
Si el Partido Verde realmente quiere demostrar su compromiso con la salud pública, quizá debería empezar por exigir mejoras reales en los centros de salud que atienden a los quintanarroenses. Porque por ahora, suena más a estrategia de campaña que a una solución de fond






