El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes la duplicación de los aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio provenientes de Canadá, elevándolos al 50%. Esta medida, que entrará en vigor mañana miércoles, intensifica la ya tensa guerra comercial entre ambos países.
La decisión de Trump surge como respuesta al incremento del 25% en el precio de la electricidad que la provincia canadiense de Ontario suministra a Estados Unidos. Además, el mandatario estadounidense exigió la eliminación inmediata de los aranceles canadienses sobre productos lácteos estadounidenses, que oscilan entre el 250% y el 390%. Trump también amenazó con aumentar sustancialmente los aranceles a los automóviles canadienses que ingresan a Estados Unidos a partir del 2 de abril si Canadá no elimina otros aranceles existentes.
La reacción en los mercados financieros fue inmediata: el índice FTSE 100 cayó a su nivel más bajo desde el 27 de enero, y los índices estadounidenses S&P 500 y Dow Jones también registraron descensos. Por otro lado, las acciones de los productores estadounidenses de acero y aluminio experimentaron aumentos, anticipando mayores ventas y márgenes de beneficio debido a la reducción de la competencia extranjera.
Esta escalada en las tensiones comerciales se produce en el contexto de una guerra comercial norteamericana más amplia, iniciada el 1 de febrero de 2025, cuando Estados Unidos impuso aranceles del 25% a las exportaciones de México y Canadá, excluyendo petróleo y energía, que fueron gravados con un 10%. Estos aranceles buscan frenar la inmigración ilegal y el suministro de fentanilo, además de reducir el déficit comercial estadounidense.
La situación actual plantea desafíos significativos para la economía global, con posibles interrupciones en las cadenas de suministro y aumentos en los precios al consumidor en Estados Unidos, Canadá y México.