Sisal, Yucatán.- La devastación de manglares y la venta masiva de terrenos a extranjeros han generado indignación y confrontaciones entre pobladores y autoridades en este Pueblo Mágico.
El 2 de marzo, residentes denunciaron la tala de manglares, un ecosistema clave para la biodiversidad y la protección costera. En respuesta, la Profepa, en coordinación con la Semar, la Guardia Nacional y la Sedena, intervino para frenar la remoción ilegal de vegetación en la zona federal.
Además, la creciente especulación inmobiliaria ha encarecido la vida local y desplazado a los habitantes originarios. Anuncios en plataformas digitales promocionan terrenos frente al mar, lo que ha intensificado las preocupaciones de la comunidad.
Durante una asamblea informativa el 11 de marzo, pobladores exigieron mayor transparencia y participación en las decisiones sobre el desarrollo del municipio. La situación subraya la urgencia de equilibrar el crecimiento turístico con la conservación ambiental y la justicia social en Sisal.






