Huauchinango, Puebla.– La pequeña Lluvia Yareni, de solo 8 años, fue encontrada sin v1d4, 3nt3rr3da en el patio de su propio hogar. Un hogar que debió ser su refugio, pero que terminó siendo su tumb4.
Desde noviembre de 2024, su desaparición encendió las alarmas. La esperanza de hallarla con vida se desvaneció cuando las inconsistencias en los testimonios de su madre y su padrastro llevaron a las autoridades a catear la vivienda. Allí, entre la tierra removida y el silencio cruel, los binomios caninos señalaron el sitio donde su cuerpecito descansaba en avanzado 3st4do de d3sc0mp0sición.
Las causas de su muert3 aún no se han esclarecido, pero la justicia ya puso bajo investigación a su madre, Angélica “N”, y su padrastro, Abraham “N”, quienes hoy enfrentan el peso de las sospechas.
Lluvia merecía crecer, jugar y soñar. Hoy su nombre resuena como un eco de dolor, una súplica de justicia y un recordatorio urgente de que la infancia debe ser protegida, siempre.






