La vidente italiana Gisella Cardia, conocida por sus afirmaciones sobre fenómenos sobrenaturales, está siendo investigada por la Fiscalía de Civitavecchia por presunto fraude, después de que un análisis de ADN confirmara que la sangre encontrada en una estatua de la Virgen María en Trevignano Romano, cerca de Roma, pertenece a ella.
El análisis, realizado por el genetista forense Emiliano Giardina, reveló que la sangre encontrada en la estatua es humana, femenina y coincide con el perfil genético de Cardia. Inicialmente, se consideraron otras teorías, como la posibilidad de que fuera sangre de cerdo o pintura, pero estos se descartaron tras realizar los estudios pertinentes en los laboratorios de la Universidad de Tor Vergata.
La investigación comenzó en 2023, luego de recibir denuncias de personas que alegaban haber sido engañadas por Cardia, quien fundó una organización para recaudar donaciones destinadas a un centro para niños enfermos, aunque no se han encontrado evidencias de que estos fondos fueran destinados a tal propósito.
El caso ha generado controversia, especialmente después de que la Iglesia Católica la declarara un fraude en 2023 y el Vaticano endureciera sus reglas para validar fenómenos místicos. Cardia, hasta ese momento considerada una guía espiritual, había ganado notoriedad en 2016 al afirmar que una estatua de la Virgen María lloraba lágrimas de sangre y transmitía mensajes divinos, lo que atrajo a cientos de seguidores.
Ante los resultados de los análisis, la defensa de Cardia, representada por la abogada Solange Marchignoli, ha argumentado que la presencia de su ADN en la estatua no descarta la posibilidad de un fenómeno sobrenatural. Marchignoli sostiene que Cardia pudo haber tocado y besado la estatua, lo que explicaría la presencia de su ADN, y sugirió que la muestra podría estar mezclada con otro material genético, planteando incluso la intervención divina.
A medida que la Fiscalía se prepara para recibir el informe final el 28 de febrero, el futuro de Cardia y su organización se encuentra en la cuerda floja, mientras sus seguidores enfrentan la incertidumbre sobre la autenticidad de las manifestaciones que una vez creyeron milagrosas.






