Washington, D.C. – El expresidente Donald Trump está preparando una estrategia más agresiva contra los cárteles mexicanos, en la que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) jugará un papel clave con operaciones encubiertas y espionaje dentro de México, reportaron medios estadounidenses como The Washington Post.
Según fuentes citadas por el diario, la CIA planea aplicar tácticas desarrolladas en la lucha contra el terrorismo, lo que podría incluir el uso de tecnología avanzada de vigilancia, infiltraciones y colaboración con fuerzas de seguridad locales. La estrategia busca combatir el tráfico de drogas, en especial de fentanilo, considerado por Trump como la mayor amenaza para la seguridad nacional de EE.UU.
El plan se alinea con la orden ejecutiva firmada por Trump en su primer día de su segundo mandato, en la que designó a los cárteles como organizaciones terroristas internacionales. Además, el general Gregory Guillot, jefe del Comando Norte de EE.UU., confirmó recientemente que ya se realizan vuelos de reconocimiento e inteligencia en territorio mexicano sin la autorización del gobierno de México.
Sin embargo, exfuncionarios de inteligencia y analistas advierten que esta medida podría generar una fuerte reacción del gobierno mexicano y dañar la cooperación bilateral en materia de seguridad. “No se puede aplicar la misma estrategia usada en países en guerra, como Afganistán, en un país soberano como México”, declaró un exagente de inteligencia al Post.
Desde la presidencia de Felipe Calderón, la CIA ha tenido presencia encubierta en México, pero con la llegada de Andrés Manuel López Obrador, la cooperación se redujo significativamente con la eliminación de la Iniciativa Mérida y el cierre de la Oficina Binacional de Inteligencia. Ahora, con la posibilidad de que Claudia Sheinbaum asuma el liderazgo en México, la reacción del gobierno mexicano ante esta nueva ofensiva de la CIA sigue siendo incierta.
Mientras Trump refuerza su postura de “mano dura” contra los cárteles, el debate sobre los riesgos de su estrategia sigue abierto. ¿Provocará un quiebre en la relación entre ambos países o consolidará una nueva etapa de cooperación en seguridad?






