La instalación de cercas alambradas en las obras ferroviarias que atraviesan Quintana Roo ha generado un impacto significativo en la movilidad de la fauna silvestre, especialmente en la carretera 307. Según el biólogo Arturo Bayona Miramontes, en los últimos días se ha reportado un aumento en el número de animales atropellados, muchos de ellos en peligro de extinción.
Bayona Miramontes señaló que la cerca de alambre, que se extiende desde Cancún hasta Chetumal, ha alterado por completo el paisaje y las rutas de desplazamiento de mamíferos como jaguares, pumas, ocelotes, tigrillos, tapires, venados, jabalíes y osos hormigueros. Esta barrera ha provocado el aislamiento de diversas poblaciones, dejando atrapados a numerosos ejemplares entre la costa del Caribe y la cerca, impidiendo su acceso a otras áreas naturales. La doble cerca impide el libre tránsito de estos animales, obligándolos a regresar a zonas de alto tráfico vehicular, donde el riesgo de atropellamiento es mayor.
El especialista advirtió que la restricción del movimiento de felinos y otras especies representa un riesgo para la diversidad genética, ya que limita su conectividad con otras regiones del estado y el Corredor Biológico Sian Ka’an-Calakmul. Este aislamiento podría propiciar la endogamia, es decir, la reproducción entre individuos emparentados, lo que afectaría la salud de las poblaciones y su viabilidad a largo plazo.
Asimismo, Bayona Miramontes enfatizó que Quintana Roo es uno de los pocos estados de México que aún conserva una gran riqueza biológica y ambiental. Sin embargo, cuestionó la legalidad de estas acciones, ya que no se encuentra en la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente una disposición que avale la instalación de estas cercas, lo que pone en riesgo la biodiversidad de la región.






