Managua, Nicaragua — Más de 30 monjas de la Orden de Santa Clara fueron expulsadas de tres conventos en Nicaragua, en un nuevo episodio de la persecución contra la Iglesia católica por parte del gobierno de Daniel Ortega. Su paradero es incierto, según denunciaron el pasado 29 de enero medios nicaragüenses en el exilio y la investigadora en temas eclesiásticos, Martha Patricia Molina.
Las religiosas fueron desalojadas abruptamente la noche del martes, sin previo aviso y con la posibilidad de llevar solo unas pocas pertenencias. “Solamente dejaron que sacaran lo que alcanzaba en sus manos”, relató Molina, subrayando la creciente represión estatal contra la Iglesia en el país.
Desde 2018, el gobierno de Ortega ha intensificado su ofensiva contra clérigos, monjas y líderes católicos, a quienes acusa de apoyar protestas en su contra. En los últimos años, sacerdotes han sido encarcelados, templos cerrados y órdenes religiosas expulsadas del país.
El destino de las monjas desalojadas sigue siendo desconocido, lo que ha generado alarma entre organizaciones internacionales de derechos humanos, que exigen explicaciones al régimen nicaragüense. Entretanto, la Iglesia católica continúa siendo blanco de una persecución sin precedentes en la historia reciente de Nicaragua.






