Tapachula, Chiapas. – Miles de migrantes indocumentados, provenientes de Nicaragua, Venezuela, Cuba, Haití y Honduras, se concentraron ayer en las oficinas del Instituto Nacional de Migración (INM) en Tapachula, Chiapas, con la esperanza de obtener un permiso que les permita transitar legalmente por México hacia Estados Unidos.
Portando citas programadas a través de la plataforma CBP One, los migrantes enfrentan una carrera contrarreloj. Su mayor preocupación es llegar al territorio estadounidense antes del 20 de enero, fecha en que Donald Trump asumirá la presidencia y podría modificar las políticas migratorias.
Yirka Suárez, migrante cubana, expresó su incertidumbre tras obtener la cita que tanto esperaba: “Esto es un milagro para mí y mi familia. Tenemos miedo de que Trump elimine el permiso humanitario, pero sin el permiso de migración mexicana, no podemos avanzar.”
Al igual que Suárez, César Castro, migrante nicaragüense, señaló las dificultades económicas que enfrentan mientras esperan: “Sobrevivimos tres meses sin trabajar, pagando rentas caras en Tapachula. Ahora tenemos la cita, pero necesitamos llegar a tiempo.”
Mientras tanto, la capacidad del INM resulta insuficiente para atender la alta demanda. Ayer, solo pudieron tramitar permisos para 2,000 personas, dejando a cientos en la incertidumbre.
Ante el riesgo de no obtener los documentos a tiempo, algunos migrantes han optado por organizar caravanas hacia la frontera norte, aun sin permisos, en busca del llamado “sueño americano.”
La situación refleja la tensión creciente en la frontera sur de México, donde la desesperación y el temor por posibles cambios en las políticas migratorias estadounidenses han llevado a los migrantes a buscar soluciones inmediatas, incluso ante la posibilidad de enfrentar mayores obstáculos.






