Este martes 7 de enero, un fuerte terremoto de magnitud 6.8 sacudió la región del Tíbet en China, dejando un saldo preliminar de 95 personas fallecidas y al menos 130 heridas. El sismo, que también se sintió en Nepal, se convierte en el más fuerte registrado en China desde 2023.
El Servicio Geológico de Estados Unidos ajustó la magnitud del sismo a 7.1 y reportó más de 50 réplicas en la región. El desastre natural provocó el colapso de viviendas y dejó calles cubiertas de escombros en la ciudad de Shigatse, la segunda más grande del Tíbet con una población de 640,000 habitantes.
Ante la emergencia, el presidente Xi Jinping instruyó a las autoridades a centrar sus esfuerzos en el rescate de sobrevivientes y la reparación de infraestructuras críticas. El gobierno chino ya ha destinado 13.6 millones de dólares para brindar ayuda a los damnificados y garantizar las necesidades básicas de los residentes.
En redes sociales, circulan imágenes que capturan el pánico vivido durante el terremoto: personas corriendo a las calles y edificios colapsados. Aunque en Nepal no se reportan daños significativos, la situación en el Tíbet sigue siendo crítica y el número de víctimas podría aumentar en las próximas horas.
Este terremoto evoca los recuerdos del sismo de 2023 en Qinghai y Gansu, que dejó más de 150 mu3rtos, destacando la vulnerabilidad de la región ante fenómenos de esta magnitud.






